Algo va mal. Por Tony Judt (Reseña)

Algo va mal. Por Tony Judt, traducción de Belén Urrutia, Madrid: Taurus (2011, 2ª edición). Notas al pie de página. Pp. 220.

Para finalizar este año 2011 que, al menos para un servidor, ha resultado bastante difícil de capear y más con las negras perspectivas más que fundadas que se perfilan para el próximo 2012, toca la reseña de mi última lectura, dedicada a analizar la política y discursos diversos que campan en el debate público actual y, a la vez, intenta proponer alguna alternativa.

El historiador Tony Judt (1948- 2010) argumenta en Algo va mal en favor de la vigencia del Estado del Bienestar y del consenso keynesiano, aportando argumentos de enorme interés para todo aquel interesado en estar informado en los debates que se dan hoy y que, de turbulencia en turbulencia, van desarbolando y socavando el modelo de Estado- Nación tal y como se conocía en Europa Occidental – y en Estados Unidos, aunque expresado de otro modo. Reconociendo, de modo honesto, los inconvenientes del Estado del Bienestar, especialmente para los grupos sociales más pobres – como pueden ser los trabajadores  no cualificados- al ser estos quiénes sufren más en sus carnes el intervencioniamo característico de este modelo, resaltando también las contradicciones subyacentes en el discurso de sus críticos que se sitúan entre las filas del liberalismo de nuevo cuño.

Dichas contradicciones afloran cuando el autor aporta en esta obra valiosísimos ejercicios de perspectiva histórica, recordando que un modo de libre mercado ya existía en el siglo XIX en Gran Bretaña y los EEUU y que su larga crisis de 1914- 1945 – cuestión ya tocada por Eric Hobsbawm en una obra reseñada aquí– fué lo que propició, precisamente, que economistas como John Maynard Keynes – a quién el autor casi sitúa en un altar- y diversos reformadores sociales, de orientaciones ideológicas diversas pero mayoritariamente socialdemócratas, propusieran el modelo del llamado consenso keynesiano y que se desarrolló en Europa Occidental y los EEUU desde 1945. El autor también dedica buena parte del libro a exponer cuáles fueron las transformaciones sociales que conllevaron a su creciente cuestionamiento, especialmente por la clase media por ser aquellos sobre los que recaía – y recae- su viabilidad económica aunque, a veces no sea percibido así, también sean sus principales beneficiarios.

El autor también cae en algunas contradicciones en su discurso, como es la idealización de lo que él describe como una sociedad fraterna y unida alrededor de un proyecto colectivo común, siendo éste palpable en el caso de los servicios públicos prestados pero, eso sí, sólo si se prestan de acuerdo a un modelo universalista como elemento integrador de todos los grupos sociales. En este sentido el autor se muestra muy crítico contra las corrientes de opinión que consideran que el papel del Estado del Bienestar debería ser limitado a la asistencia social, prestando servicios sólo en la medida que ello permita la mera subsistencial vital de los más pobres, considerando que la caridad asistencial resulta insuficiente para mantener una sociedad que trate de ser justa.

Resulta más que evidente que el libro está orientado a un lector anglosajón, aunque estimo que un lector español también sabrá sacarle partido a su lectura, pues muchos de sus argumentos resultan útiles para cuestionar determinados discursos políticos. Por ejemplo, en España hay numeros políticos que ejercen responsabilidades de Gobierno y que emprenden programas de recorte en elllamado gasto social. Usualmente, dichos políticos son jaleados por numerosos popes periodísticos por mostrar su valentía por ejecutar dichas medidas, usualmente etiquetadas como difíciles e impopulares. Pero como Judt observó (pp. 47- 48):

Los pobres votan en mucha menor proporción que los demás sectores sociales, así que penalizarlos entraña pocos riesgos políticos: ¿eran tan “difíciles” esas decisiones? Actualmente nos enorgullecemos de ser lo suficientemente duros como para infligir dolor a otros. Si aún estuviera vigente un uso más antiguo, en virtud del cual ser duro consistía en soportar el dolor, no en imponérselo a los demás, quizá lo pensaríamos dos veces antes de valorar tan insensiblemente la eficacia por encima de la compasión.

Si le añadimos el precio relativamente reducido de la segunda edición sacada por Taurus – 9’90 €-, considero que esta obra es un candidato más que recomendable para regalar a cualquier amigo o familiar.

Por lo demás, ¡os deseo un feliz Año Nuevo!

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6 comentarios en “Algo va mal. Por Tony Judt (Reseña)

    • Pero, curiosamente, esta es la que luego vota en masa a favor de partidos y candidatos que dicen que los van a proteger aplicando las mismas medidas que, poco a poco, la ha ido triturando.

      Un saludo y feliz año nuevo 🙂

  1. Soy de Perú y no puedo encontrar este libro (Algo Va Mal)
    He intentado encontrarlo en internet para descargarlo,,,tampoco he tenido éxito.
    No me atrevo a comprarlo por internet porque se corre peligro de hacer mal uso de la cuenta de cadfa uno.
    Que me recomiendan al respecto?

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