The Spirit of 1914: Militarism, Myth and Mobilization in Germany. Por Jeffrey Verhey (Reseña)

The Spirit of 1914. Militarism, Myth and Mobilization in Germany. Por Jeffrey Verhey, Cambridge: Cambridge University Press, Studies in the Social and Cultural History of Modern Warfare, 10 (2000). Notas al pie de página. Bibliografía. Pp. xiv, 269.

Una de las imágenes tópicas sobre la Primera Guerra Mundial que más han calado en la memoria, perdurando incluso hasta hoy, ha sido de la de masas enfervorecidas recibiendo con alegría la entrada en guerra de sus respectivos países en Agosto de 1914. Y, como tantas otras imágenes tópicas y símbolos sobre la historia de la Primera Guerra Mundial, esta no se sostiene una vez un historiador se molesta en revisarla con seriedad.

Este ha sido el caso de este libro de Jeffrey Verhey, siendo esta obra la edición de su tesis doctoral en la University of California en 1991. El autor no sólo pone en duda que esas masas fuesen tan numerosas como se afirmaría posteriormente, también cuestiona que todos los integrantes, tanto de las concentraciones como de los desfiles que tuvieron lugar durante esos días de la última semana de Julio y las primeras semanas de Agosto de 1914 , participasen o asistiesen a los mismos motivados por su fervor patriótico. Recurriendo a una amplísima variedad y cantidad de testimonios contemporáneos, especialmente los artículos periodísticos publicados por la prensa durante esos días y, por otra parte, sin descuidar hacer una revisión de todas las cabeceras de todo el espectro político alemán de 1914, abarcando desde el Vörwarts socialdemócrata hasta las diversas publicaciones de la derecha monárquica. A partir de esta enorme masa de testimonios, el autor concluye que sus motivaciones fueron de carácter múltiple, desde el entusiasmo festivo e incluso violento hasta la oposición pública aunque no activa, pasando por la mera curiosidad o el pánico, como fueron las largas colas ante las oficinas bancarias para cancelar depósitos y retirar los ahorros.

Por otra parte, el autor también cuestiona que la respuesta entusiasta hacia la entrada en guerra fuese, como posteriormente describiría la propaganda durante y después de la Gran Guerra, unánime y sin distinciones sociales de ningún tipo. En este aspecto, el autor constata que si bien si es constatable que las barreras sociales con naturaleza religiosa se desmoronaron, siendo el entusiasmo idéntico tanto entre católicos, protestantes y judíos; en cambio, las barreras sociales de carácter clasista se mantuvieron intactas: las respuestas de entusiasmo en los suburbios obreros apenas superaron la anécdota mientras que, si bien empezó entonces a fraguarse el concepto de volksgemeinschaft, también bien pronto desde las élites se hizo hincapié en la necesidad de mantener las barreras clasistas. Uno de los ejemplos más notables fué el llamamiento público a no invitar a cenar a casa a los hijos de obreros, práctica muy extendida entre las señoritas de alta alcurnia durante Agosto de 1914, pues se temía que estos podrían crearse una impresión negativa al contrastar la riqueza de estas con la condición mísera de sus progenitores.

Otra vía para constatar esta reacción desigual la encuentra el autor al revisar el origen social de los voluntarios alistados durante las primeras semanas de guerra. El autor cifra en aproximadamente 185.000 los voluntarios, en agudo contraste a los 1’3 millones anunciados por la prensa conservadora alemana, siendo luego repetida posteriormente también por la historiografía. El grueso de estos voluntarios fueron jóvenes estudiantes universitarios, mayoritariamente hijos de familias bienestantes. Esto contrastaría, por ejemplo, con el caso de Gran Bretaña, donde los estudios publicados durante estos últimos veinte años indican que, los llamados Kitchener’s volunteers, tuvieron un origen algo más diverso, con un destacable número de obreros bienestantes además de otros trabajadores de cuello blanco.

Jeffrey Verhey no se limita, en The Spirit of 1914, a desarrollar un nuevo método de trabajo para analizar el entusiasmo bélico de las sociedades de cada una de las potencias beligerantes en verano de 1914, sino que deconstruye totalmente el mito que se fraguó al calor de la propaganda gubernamental con el objeto de sostener el esfuerzo bélico. También contextualiza como ese mito, de carácter siempre unificador, tal y como se constata en la prohibición gubernamental de toda manifestación pública antisemita durante la guerra, primero sirvió para justificar diversos y sucesivos posicionamientos ideológicos: el discurso de Burgfrieden entre 1914 y 1916, el programa de la “nueva orientación” política propuesto por el canciller Bethmann- Hollwegg; tanto la justificación del status quo del régimen monárquico existente en 1914 como la demanda de los socialdemócratas para la reforma del sistema electoral prusiano; y, una vez finalizada la guerra, tanto para justificar el discurso conservador de la derecha nacionalista como los respectivos programas políticos de liberales y socialdemócratas durante la efímera República de Weimar. Y, por supuesto, también sería utilizado por los nazis dentro de su amplio reparto de eslóganes durante su carrera hacia el poder hasta Enero de 1933.

Finalmente, quisiera resaltar que las tesis de Verhey han sido a veces cuestionadas, especialmente tras la lectura de su tesis doctoral en 1991, por tender a ser excesivamente revisionista, haciéndole notar que el discurso xenófobo y chaunivinista desplegado, antes y después de 1914, por la prensa de inspiración nacionalista pan-germanista – y antisemita- también reflejaba los modos de pensar entre la mayoría del público. Pero, como Verhey refuta en su libro del 2000, el discurso pan-germanista también suscitaba el rechazo popular al defender, al igual que la derecha monárquica, el modelo social jerárquico también reflejado en el sistema electoral, donde el voto de la aristocracia terrateniente gozaba de una sobrerrepresentación y, en contraste, los votos depositados por los mucho más numerosos obreros estaba deliberadamente subrepresentado. Por otra parte, Verhey también apunta que el mismo discurso conservador padecía de una limitada penetración debido a su método, pues éste estaba orientado a un público elitista y alejado de las masas, limitándose a difundir su mensaje a través de clubes y libros y con apenas incidencia entre los obreros.

En definitiva, esta obra resulta recomendable por su sistemático método de investigación, sin dejar ningún fleco apreciable en su recopilación de testimonios contemporáneos y también por su excelente ejercicio de desconstrucción de los discursos surgidos en Alemania, tanto durante como después de la Primera Guerra Mundial, que trataron de justificarse sobre el llamado “mito de 1914”.

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2 comentarios en “The Spirit of 1914: Militarism, Myth and Mobilization in Germany. Por Jeffrey Verhey (Reseña)

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