History of the Art of War, vol. II, The Barbarian Invasions. Por Hans Delbrück (Reseña)

History of the Art of War, vol. II, The Barbarian Invasions. Por Hans Delbrück, traducido por Walter J. Renfroe, Jr., Lincoln, Nb- Londres: University of Nebraska Press- Bison Books (1990, 2ª edición). Notas al final de cada capítulo. Pp. 507.

Hoy retornamos con una nueva reseña, en esta ocasión del segundo volumen de la Historia del Arte de la Guerra traducido por Walter J. Renfroe, Jr., con la colaboración del historiador Everett L. Wheeler para la traducción al inglés de los textos en latín y griego clásico que Hans Delbrück citó extensamente en este volumen, dedicado a la historia de las campañas del Alto Imperio Romano (s. I a.C.- III d.C.), las transformaciones militares que tuvieron lugar durante el Bajo Imperio (s. III- V d.C.) y a las campañas de Belisario y Narsés en Italia, con un comentario final sobre el proceso de feudalización.

Respecto a este último punto, ya en la última reseña dedicada a La revolución del año mil de Guy Bois ya hablamos sobre esta cuestión, derivando la exposición de Delbrück de la obra de H. Brunner, buen exponente de la historiografía tradicional que, por un lado, databa un rasgo característico como la servidumbre en el siglo VI d.C. a la vez que, por otro lado, sostenía la desaparición de la esclavitud en la actividad económica. Por otra parte, la atención del autor se centró más en los acontecimientos que afectaron directamente al Imperio Romano de Occidente, mientras que Oriente permaneció en un inmerecido segundo plano; las Guerras Dacias apenas merecen una línea y las campañas de Trajano y Lucio Vero contra los partos apenas recibieron algo más de atención; las sucesivas guerras contra los persas sasánidas que recibieron una atención enorme en la obra de Amiano Marcelino, testimonio del que Delbrück hizo amplio uso, apenas merecieron atención y las campañas de Belisario en Persia sí parecieron merecer hasta algunas páginas.

En contraste, el autor dedicó sustancialmente mucha más atención a las campañas libradas contra los pueblos germánicos, culminando con un estudio sustancial a la batalla de Adrianópolis (378 d.C.). Este hecho debe comprenderse dentro del contexto del discurso pangermanista entonces hegemónico en Alemania de inicios del siglo XX, de ahí que el autor al tratar sobre los vándalos establecidos en el actual Túnez, subrayando que estos lived a half-century longer in the new situation and had exposed their Nordic military strength to the sun of civilization during that period (p. 417); de los visigodos Delbrück también ofrece una interpretación similar. Esta interpretación en clave nacionalista, que resulta especialmente evidente en su exposición sobre Arminio y las guerras que libró contra el Imperio, viene lastrada, como ya observamos en el anterior volumen de esta obra, por un evidente y lógico proceso de obsolescencia historiográfica que se hace notar a lo largo de todo el libro. En la cuestión donde esta obsolescencia se hace más notoria es en su argumentación sobre la localización del campo de batalla de Teutoburgo (9 d.C.), que actualmente se ha localizado con toda certeza en Kalkriese, en las proximidades de la actual Osnabrück; en este sentido, resulta toda una curiosidad la argumentación del autor en contra de las hipótesis que situaban el campo de batalla precisamente ahí (cf. p. 89). También resulta llamativo la ausencia de toda mención al testimonio labrado en las conocidas Columnas de Trajano y de Marco Aurelio, consideradas ambas actualmente como importantes testimonios sobre las Guerras Dacias y las campañas contra los marcomanos.

Pero, como ya observamos también en el volumen anterior, la obra de Delbrück aún debe recordarse como un hito en su momento, pues ya entonces intenta integrar el registro material sacado a la luz en los yacimientos arqueológicos con una interpretación crítica de las fuentes literarias, como puede observarse en su estudio del célebre limes fortificado a lo largo de la línea del Rhin. También continúa practicando la llamada Sachskritik, cuestionando las cifras de efectivos que aparecen mencionadas en las fuentes literarias y constatando el cambio en la naturaleza de la guerra, pasando de buscar los bandos en liza la batalla decisiva a una guerra de desgaste a menor escala, donde se busca antes el desgaste del ejército enemigo en campaña, que ahora son sensiblemente más pequeños que los ejércitos de griegos, romanos y cartagineses de la Antigüedad Clásica o, incluso, el movilizado por Trajano en las Guerras Dacias de 101- 102 d.C. y 105- 106 d.C.. Y, por último, debe mencionarse su estudio sobre la logística, aspecto en el que no había sido superado hasta la publicación de los relativamente recientes trabajos de Paul Erdkamp y Jonathan Roth sobre la logística de los ejércitos romanos en campaña.

En definitiva, como todo buen clásico historiográfico, resulta una lectura de gran interés, muy ilustrativa y necesaria para cualquier futuro investigador en este campo pero, a su vez, también teniendo siempre muy presente que los años no pasan en vano.

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2 comentarios en “History of the Art of War, vol. II, The Barbarian Invasions. Por Hans Delbrück (Reseña)

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