Early Carolingian Warfare: Prelude to Empire. Por Bernard S. Bachrach (Reseña)

– Early Carolingian Warfare: Prelude to Empire. Por Bernard S. Bachrach, Phildelphia, Pa: University of Pennsylvania Press, The Middle Ages series (2001). Notas al final del libro. Bibliografía. Pp. xiv, 430.

Hoy retornamos con una reseña dedicada a este excelente trabajo del medievalista Bernard S. Bachrach, discípulo del célebre François-Louis Ganshof y profesor desde hace muchos años en la universidad de Minnesota y uno de los autores de referencia en el campo de la Historia Militar para el período altomedieval o tardoantiguo.

Early Carolingian Warfare no deja de ser la continuación y actualización de uno de sus primeros libros, Merovingian Military Organization, 481-751 (Minneapolis, Mn, 1972), pues si bien su marco cronológico formal abarca el período entre años 675 y el 768, abarcando el ejercicio de los sucesivos mayordomos de palacio carolingios desde Pipino II de Heristal e incluyendo a Carlos Martel, hasta el primero de los reyes francos carolingios, coronado el 751 y padre del futuro emperador Carlomagno, Pipino I el Breve. El autor lo justifica aduciendo que el hilo conductor de la grand strategy carolingia durante este período de noventa años fue, en gran medida, el infatigable afán de estos para restaurar los dominios del regnum Francorum durante el reinado del rey merovingio Dagoberto I (629-634), culminando en la prolongada serie de campañas libradas entre el 761 y el 768 para someter a los magnates aquitanos y al dux de Aquitania Waifredo, incluyendo episodios notables como el asedio y toma de la plaza fortificada de Bourges del 763, campañas a las que el autor dedica una parte sustancial del libro (pp. 207-241).

A parte de las campañas, una de las finalidades declaradas del autor es atacar el tópico, elaborado entre otros por la historiografía decimonónica representada por Hans Delbrück, que considera la guerra altomedieval como una práctica carente de dirección estratégica, sin preparativos logísticos de ninguna clase y con reyes y magnates encabezando a su poco numerosa hueste, mal equipada y peor dirigida, con el único fin de ganar prestigio en el combate y botín para sus tropas. Tópicos que, un tanto sorprendentemente, diversas corrientes historiográficas recientes han resucitado en lo que el autor caracteriza como una ecléctica amalgama de postmodern social scientists, self-styled literary theorists, and Germanic primitivists (p. 246).

En cambio, el profesor Bachrach dedica la mayor parte de la obra a demoler este mito casi piedra por piedra, enfocando esta labor en diversos aspectos. Por una parte, dedica un prolongado estudio sobre la configuración de la moral de combate y la cohesión de la unidad a nivel táctico, cuestión que abarca un amplia gama de campos de conocimiento desde la literatura altomedieval a la religión y que, desde la Segunda Guerra Mundial y las famosas encuestas de S.L.A. Marshall, ha recibido una creciente atención entre la historiografía militar estadounidense, cuestión de la que ya hablamos en ocasión de la reseña de Canadian’s Under Fire de Robert Engen. Por otra parte, el autor estudia con detalle cuáles eran las prácticas de organización diplomática, institucional y logística para la consecución de las campañas, aunque ello requiera, en la mayoría de ocasiones, a recurrir a ejemplos y casos de estudio de períodos anteriores y posteriores al marco cronológico escogido por el autor, además de otros procedentes, especialmente, del marco geográfico-político romano-oriental o bizantino aunque también haga referencias a ejemplos de visigodos, lombardos y anglosajones.

El autor también dedica una gran atención para construir un modelo de como se equipaban y combatían los ejércitos francos del período que el autor reconstruye, a partir de las pocas descripciones de las batallas en las fuentes literarias y cronísticas, tratados militares, como la versión de De re militari de Vegecio compuesta por Rabano Mauro (ca. 766-856),  además de los retazos de información de los escasísimos testimonios documentales supervivientes. Según el profesor Bachrach, la mayor parte de los ejércitos del período marchaban y combatían a pie, armados con escudo y lanza y formando sobre el campo de batalla de forma muy similar a la falange hoplítica griega de los siglos V y IV a.C., con la caballería ejerciendo un papel relativamente secundario. Este modelo, por supuesto, difiere totalmente del modelo tradicional donde la caballería tendría un papel preponderante y que, desde la década de 1970, es el que se suele explicar en las obras de divulgación de acuerdo a las tesis del efecto determinante del estribo defendidas por Lynn T. White, Jr., siendo precisamente Bernard Bachrach uno de sus principales críticos. De este modo, resulta muy significativa su elección de batallas a modo de casos de estudio: Poitiers (732), donde Carlos Martel derrotó a un ejército omeya disponiendo a su infantería en una línea donde la caballería árabe se estrellaría sin resultado, evitando luego perseguir al ejército derrotado para evitar un revés que arruinase su victoria, como si se daría en otro de los casos estudiados, la batalla de Rímini (532) entre francos y los bizantinos comandados por Narsés. Y, por último, el autor analiza el caso de la batalla en la sierra de Süntal (782), donde un ejército sajón, formando su infantería de modo similar al de Carlos Martel cincuenta años antes, derrotó la carga frontal ejecutada por la pesadamente equipada caballería franca.

Por último, el autor también dedica una enorme atención a la poliorcética pues, precisamente, uno de los rasgos de la guerra durante el período medieval residía en las operaciones de defensa y toma de plazas fortificadas, tanto en sus métodos de asalto como en las tipologías de maquinaria de asedio empleada – onagros, balistas, trabuquetes, arietes…- cuyo objetivo,  durante los siglo VII-VIII d.C., eran las grandes ciudades fortificadas por los romanos durante el período bajoimperial, siendo el caso estudiado precisamente el asedio de Bourges antes mencionado.

En definitiva, el lector interesado en conocer en profundizar en el estudio de la guerra, durante el período comprendido entre los siglos VI y X, quizás encuentre más completo el Warfare in Pre-Crusade Europe del mismo autor (Aldershot, 2002). Pero, a la luz del amplio enfoque cronológico y geográfico empleado, la impresionante bibliografía utilizadada y el extenso aparato crítico que se extiende por las ciento veinte páginas del apéndice final de notas, estimo que el Early Carolingian Warfare también colmará las expectativas de ese hipotético lector.

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3 comentarios en “Early Carolingian Warfare: Prelude to Empire. Por Bernard S. Bachrach (Reseña)

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