Pyongyang: A Journey in North Korea. Por Guy Delisle (Reseña)

– Pyongyang: A Journey in North Korea. Por Guy Delisle, Montreal: Drawn & Quarterly Books (2012, 3ª edición). Pp. 192.

Durante estos últimos diez días he pasado por una mala temporada y, por puro escapismo, opté por leer este cómic que me regalaron en mi último cumpleaños y el resultado ha sido bastante satisfactorio. Su autor relata en la obra su experiencia personal tras vivir dos meses en Corea del Norte, aprovechando también la ocasión para hacer una crítica nada disimulada contra la política de las productoras de series de animación para deslocalizar todo su proceso de producción al Extremo Oriente, donde la mano de obra representa sólo una minúscula fracción del coste que la misma tendría en cualquier país occidental. Es decir, lo que comúnmente se ha conocido como la “Globalización”.

En cuanto a su experiencia sobre la última dictadura estalinista del planeta, no deja de ser muy similar a la que se puede encontrar en muchos sitios de la Red de otras personas que, por un motivo u otro, han estado en Pyongyang: la opresiva presencia continua del aparato policial norcoreano, los intérpretes-guías, las grandes avenidas y carreteras donde apenas circulan vehículos a motor, los apagones, el chocante – al menos para una persona educada en una democracia occidental- culto a la personalidad al “Presidente Eterno” Kim Il Sung y a su recientemente fallecido hijo Kim Jong Il, etcétera…

Sin lugar a dudas, los momentos más jocosos de la obra son los dedicados a relatar las visitas guiadas a los museos y monumentos levantados a la mayor gloria y pompa triunfales a los guías de la ideología Juche. nombre del corpus de ideas y de cosmovisión del mundo cultivado desde la élite burocrático-militar que rige el país. En cambio, se echa en falta una labor de documentación algo más rigurosa que, por ejemplo, habría situado en su contexto el colapso económico que sufrió el país. Tras la disolución del Bloque soviético entre 1989 y 1992, pues Corea del Norte se hallaba integrada en el mismo y, con su acusada dependencia alimentaria con el exterior, llevó a las grandes hambrunas que mataron a millones de personas durante la década de 1990. Sin lugar a dudas, la élite dirigente norcoreana es la principal responsable de ese cataclismo de proporciones bíblicas pero, a su vez, no resulta acertado cargar las tintas solamente sobre la supuesta inoperancia estalinista.

Esta última perspectiva se hace muy presente a lo largo de toda la obra del canadiense Guy Delisle, aunque una lectura atenta de la misma acompañada de una seria reflexión al respecto permite constatar que se trata de un tópico. Se observan muestras totales de ineptitud en la gestión de elementos triviales pero, a la vez, el autor también reconoce que existen igualmente personas que trabajan con eficacia. Por otra parte, el autor también muestra interés en dotar a los diversos personajes norcoreanos que aparecen con rasgos de personalidad propios, siendo estos capaces de reírse a carcajadas ante un chiste o disfrutar de sus momentos de ocio y no como meros hombres grises desdibujados y sin personalidad. El medio escogido, sin duda, le permite transmitir con eficacia esas muestras genuinas y, a veces, inesperadas de personalidad en un contexto sociocultural, compartido con Japón, que invita a que el individuo se muestre introvertido en sus relaciones sociales.

Finalmente, el autor hace muy presente su permanente perplejidad ante las faraónicas obras como rascacielos, pabellones de deportes y hoteles que yacen vacíos o sin terminar en la capital del país. Al lector español, en cambio, esa panorámica le puede resultar de lo más familiar, ya sea con el famoso aeropuerto sin aviones de Castellón. O las grandes infraestructuras en Barcelona a las que apenas se les da uso. O el circuito urbano de Fórmula 1 y otras costosas edificacioness sin uso en Valencia. O la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela o las edificaciones ya construidas para el fracasado proyecto olímpico de Madrid. Todos estos ejemplos, que sólo son son una selección nada exhaustiva de una realidad aún más deprimente, muestran que, por desgracia, la megalomanía sufragada a cuenta del erario público no es precisamente algo exclusivo de la élite dirigente norcoreana.

Anuncios

Un comentario en “Pyongyang: A Journey in North Korea. Por Guy Delisle (Reseña)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s