Bad Science. Por Ben Goldacre (Reseña)

Bad Science. Por Ben Goldacre, Londres: Fourth Estate (2009 2ª edición). Notas al final de libro. Pp. xiv, 370.

Hoy retornamos con una nueva reseña, en esta ocasión dedicada a este interesante trabajo de Ben Goldacre, médico especializado en psiquiatría y epidemiología además de divulgador científico y quién se ha hecho especialmente conocido por su columnas periódicamente publicadas en The Guardian desde 2003 y especialmente por su site personal que, en cierta medida, sirvió para alumbrar este libro publicado por primera vez el 2008.

En Bad Science, traducido al castellano como Mala ciencia por la editorial Paidós (Barcelona, 2011), Ben Goldacre pone en evidencia las prácticas fraudulentas en uso por las empresas e individuos dedicados a las llamadas medicinas alternativas, término que incluye un amplísimo abanico de prácticas que van desde la homeopatía hasta la acupuntura pero que, sin excepción, se fundamentan en apriorismos no comprobables de modo fehaciente y contrastado, es decir, que puedan ser replicados de forma científicamente controlada, ya sea porque su metodología esté al alcance de todos o ya sea porque esté publicado de acuerdo en publicaciones que sometan dichos estudios a la crítica exigible y no, como es desgraciadamente habitual y tan bien critica el autor, a albur del marketing o labia del gurú mediático de turno.

En esta línea, resulta lógico entender que un campo tan sensible como el de la salud humana y la medicina sean tratados como fuente de negocio por algunos, pues si en algo está cualquiera a gastar todo su patrimonio es precisamente en su salud o la supervivencia propia o de sus allegados. Evidentemente, resulta legítimo querer desarrollar un modelo de negocio en este campo siempre que, por supuesto, no se caiga en el fraude. Y, por supuesto, de las prácticas fraudulentas tampoco se libran las corporaciones farmacéuticas, a quiénes el mismo B. Goldacre les dedicó un libro exclusivamente, titulado Bad Pharma y publicado el año 2012. Desgraciadamente, las Administraciones públicas dedicadas al control de la comercialización de este tipo de productos tienden a limitar su campo de acción a que no salgan al mercado productos dañinos para la salud pero, en cambio, tienden a dejar desprotegidos a los usuarios frente a la publicidad comercial, en el caso de los Estados Unidos, o a la publicidad que se difunde entre los facultativos médicos, como sucede en España y en otros países integrados en la CEE.

En lo que respecta a un servidor, una de las reflexiones que me han surgido tras leer el libro fue que, si ya resulta preocupante que en un campo tan sensible como la Medicina se dan este tipo de prácticas descritas en Bad Science, resulta ya totalmente desolador constatar la impunidad existente en disciplinas como la Historia, especialmente en lo que se refiere en publicaciones destinadas al público general. Puede que alguien objete que en el caso de la Historia sea, al fin y al cabo, una preocupación meramente académica y de limitado interés al lado de, por ejemplo, de las decenas de miles de muertes provocadas en Sudáfrica por los gurús que predicaban, entre otras cosas, que el SIDA no existía y que B. Goldacre relata en su segunda edición de Bad Science.

A este argumento sólo le repondría el caso de la Alemania tras la la Revolución de 1918, donde el régimen democrático languideció, entre otros motivos, bajo la presión de una corriente hegemónica entre la opinión pública que consideraba que era fruto de una “puñalada en la espalda” contra el supuestamente invicto Ejército alemán y protagonizada por los bolcheviques y los judíos, ostentando y ejerciendo estos últimos una influencia “excesiva” en la sociedad alemana. Percepción que alumbraría, posteriormente, a Adolf Hitler, al Tercer Reich y a los crímenes por todo el mundo conocidos y, no lo olvidemos, a la apocalíptica derrota final de Alemania en 1945 tras seis años de guerra que se saldó con decenas de millones de muertes. Evidentemente, se dan también otros casos menos extremos pero que, por ejemplo, son de amplia actualidad en el debate político en Cataluña. Y yo pregunto: ¿resulta fundamentado creer realmente que la Historia es algo menos esencial que la Medicina?

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Un comentario en “Bad Science. Por Ben Goldacre (Reseña)

  1. Pingback: Telling Lies about Hitler: The Holocaust, History and the David Irving Trial. Por Richard J. Evans (Reseña) | Mi Diario de libros

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