The Deluge. Por Adam Tooze (Reseña)

– The Deluge: The Great War and the Remaking of the Global Order, 1916-1931. Por J. Adam Tooze, Londres: Allen Lane (2014). Notas al final del libro. Pp. xxiv, 644.

Retornamos con la reseña de un libro de un autor ya conocido por aquí, el profesor Adam Tooze. A decir verdad, se trataba una obra que llevaba esperando años que apareciese publicada y no ha resultado decepcionante. Aunque se trate de una síntesis de trabajos ya publicados, el resultado es muy satisfactorio al deshacer muchos tópicos sobre la década que siguió al desenlace de la Gran Guerra de 1914-1918 y que, a día de hoy, integran ya lo que a veces se conoce como sabiduría convencional.

Woodrow Wilson, 28º Presidente de los Esrados Unidos tras su primera elección en 1912. (Fuente: Wikimedia Commons.)

Woodrow Wilson, 28º Presidente de los Esrados Unidos tras su primera elección en 1912. (Fuente: Wikimedia Commons.)

El profesor Tooze nos presenta el período en cuestión caracterizado por el impacto del discurso político desarrollado por el presidente estadounidense demócrata Woodrow Wilson (1856-1924), impulsando desde su Administración que los Estados Unidos adquiriese su reconocimiento como nueva potencia global y desplazando a Gran Bretaña en su rol de potencia hegemónica. La vía para hacerlo sería no sustituyendo meramente al Imperio Británico de su rol si no, en cambio, mediante la introducción de instituciones de carácter multilateral. En esta línea deberían entenderse iniciativas como la creación de la Sociedad de Naciones o el retorno de todos los países a la disciplina monetaria del patrón oro después de la Primera Guerra Mundial. Estas iniciativas llegaron a materializarse aunque sólo con éxito efímero, pues el patrón oro sería abandonado en masa por las grandes potencias a partir de 1931 y la Sociedad de Naciones fracasaría estrepitosamente en evitar las políticas de agresión de Alemania, Japón e Italia durante la década de 1930.

A esta última cuestión debe señalarse una aportación importante del libro de Adam Tooze, quién hace notar que fue la inestabilidad interna de los Estados Unidos de 1919-1920 lo que llevó a la derrota electoral de Wilson en su intento de reelección para un tercer mandato de noviembre de 1920. Al contrario de lo que la sabiduría convencional sostiene, las Administracione de Warren Harding y Calvin Coolidge que le sucedieron con Charles Evans Hughes como Secretario de Estado, condujeron a los Estados Unidos a una política aislacionista confirmada por el rechazo del Senado estadounidense a validar el Tratado de Versalles de 1919; y, por supuesto, cerraron la puerta a toda posibilidad a renegociar las deudas contraídas por sus aliados durante la Gran Guerra. En realidad, los republicanos sólo estaban en desacuerdo con Wilson en considerar que fuese el multilateralismo wilsoniano la mejor vía para lograr la hegemonía si no, en contraste, practicaron la clásica política de mantener acuerdos de carácter bilateral con sus antiguas aliadas de la Entente, Francia, Italia, Japón Gran Bretaña que se plasmarían en los acuerdos alcanzados en las Conferencias Navales de Washington y de Londres de 1922 y 1930, respectivamente.

Otro aspecto habitualmente olvidado que el autor pone de relieve fue el empeño, por parte del primer ministro británico David Lloyd George, en reformar la gobernabilidad de los dominios del Imperio Británico al intentar concederles formas diversas de autonomía política especialmente en la India. Reformas que, en último término, quedaron en nada por la cerrada oposición de los tories a cualquier iniciativa reformista. Dichas iniciativas no fueron fruto solamente de ningún contagio del discurso wilsoniano en la política de Lloyd George, promotor de lo que a veces se ha querido describir como el Imperio Liberal, si no también como respuesta a la insumisión de sus súbditos en la India y que simbolizaría tan célebre personaje como Mahatma Gandhi. En este sentido resulta de interés como los contemporáneos y, especialmente, los enemigos políticos de Lloyd George y del Secretario de Colonias Edwin Samuel Montagu no dudaron en utilizar como arma arrojadiza cualquier cosa, recurriendo incluso a los Protocolos de los Sabios de Sión por parte de prensa como el Morning Post en 1920 (ver N. Cohn, El mito de la conspiración judía mundial. Los Protocolos de los Sabios de Sión, pp. 190-191. Madrid: Alianza, 2010) aprovechando que Montagu era judío y en el contexto de la polémica en auge en aquel momento a raíz del debate parlamentario por la masacre de Amritsar de 1919. Antes y ahora, los prejuicios racistas han servido para simplificar conflictos sociopolíticos y de grand strategy que, de otro modo, son de naturaleza compleja.

En definitiva, este trabajo resulta de lo más recomendable para cualquier lector interesado en obtener una refrescante aproximación a este período histórico que, con demasiada frecuencia, se utiliza como referencia en los debates políticos en la actualidad. Un mejor conocimiento de este período puede ser un buen antídoto ante discursos interesados y la propaganda.

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Un comentario en “The Deluge. Por Adam Tooze (Reseña)

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