Churchill and his Generals. Por Raymond Callahan (Reseña)

Churchill and his Generals. Por Raymond A. Callahan, Lawrence, Ks: University Press of Kansas, Modern War Studies (2007). Ensayo bibliográfico. Notas al final del libro. Pp. x, 310.

Por fin. Tras medio año de silencio, regresamos con una nueva reseña. Ya era hora poder empezar a reducir el abultado montón de libros pendientes de reseñar que, poco a poco, ha ido creciendo durante estos últimos meses en mi escritorio. Esto se ha debido ha diversos factores, principalmente porque creo que hice una mala planificación de lecturas y eso me condujo a querer retrasar la reseña de este libro y de algunos otros más hasta que no hubiese completado algunas otras lecturas, especialmente In Command of History de David Reynolds   (Londres: Allen Lane, 2004). Y para llegar hasta ahí he precisado de todos estos meses durante los que, entre otras cosas, también he encontrado un nuevo trabajo.

¿Qué ofrece este trabajo del anciano profesor Raymond Callahan? El profesor emérito de la University of Delaware intenta con razonable éxito responder a uno de los manidos tópicos sobre el Ejército británico: la providencial incompetencia de su generalato durante la Segunda Guerra Mundial, aunque el tópico se remonta a siglos antes de la Segunda Guerra Mundial y que en su forma actual se basa en toda la corriente de pensamiento nacida en la Gran Bretaña de la década de 1960 que ponía en solfa, a veces con razón y otras sin ella, a todo el obsoleto discurso del imperialismo británico que, ya en aquel momento, ya sólo era un recuerdo del pasado ya para vilipendiarlo o para denunciar las causas de su su final. Algunos de su exponentes con mayor difusión popular lo podemos encontrar en el famoso ensayo del psicólogo Norman Dixon, Psicología de la incompetencia militar (editado en España por Anagrama ya en 1977) o una película como La última carga (dir. Tony Richardson, 1968). En el caso del Ejército británico dicha corriente se nutrió ya de la nutrida prensa antimilitarista en boga durante la década de 1930 y que tenía como icono al Coronel Blimp, personaje carituresco ideado por el dibjujante David Low para el Evening Standard y que encarnaba todo los epítetos de clasismo e ineptitud que aderezaban dichas críticas.

 

Arthur Percival

El general sir Arthur E. Percival, comandante de las fuerzas de la Commonwealth en Malasia durante la campaña de 1941-1942 y que culminó con la capitulación de las 80.000 tropas que defendían Singapur el 15 de febrero de 1942, a lo que deben añadirse las 50.000 tropas capturadas por los japoneses durante los setenta días anteriores de combates contra unas fuerzas japonesas inferiores en número. Frecuentemente se le presenta como la el exponente máximo de “Coronel Blimp”, especialmente por su falta de carácter resolutivo y también por su aspecto desgarvado, pero la historiografía reciente ha tendido a rehabilitar su figura al señalar que el destino de Singapur ya estaba sellado de antemano al iniciarse la invasión japonesa en diciemre de 1941. (Fuente: IWM K1261A.)

Más allá del tópico, el autor indica que en la realidad el Ejército británico se vio lastrado durante la Segunda Guerra Mundial especialmente por la tardía decisión por parte del Gobierno conservador británico para iniciar un programa de armamentos específico para el Ejército, no poniéndose este en marcha hasta 1937. Y si bien entonces se puso en marcha toda la inmensa máquina de producción que era el Imperio Británico, como bien ha señalado David Edgerton, esto no podía compensar la situación de inferioridad del Ejército británico contra el Ejército alemán, que le llevaba más de una década de ventaja en lo que se refiere a aplicar tácticas integradas de armas combinadas, o bien contra el Ejército japonés, con muchas formaciones experimentadas por largos años de guerra en China y al que en 1942 sólo podían oponerse en el Sureste Asiático tropas aptas para operaciones policiales o no bien adaptadas para combatir en las junglas de Malasia y Birmania. En este sentido, los generales británicos y de la Commonwealth, estos frecuentemente obviados, no deberían de avaluarse en peores términos que sus sobrevalorados pares japoneses o, especialmente, de la Wehrmacht.

Por otro lado, la otra gran línea argumental que plantea el autor versa sobre la misma figura de Winston Churchill, primer ministro británico entre 1940 y 1945. Como bien señala el autor, basándose especialmente en el trabajo de David Reynolds antes mencionado, sus monumentales memorias sobre su experiencia en la Segunda Guerra Mundial y publicadas en la inmediata posguerra moldearon completamente el marco historiográfico sobre la Segunda Guerra Mundial prácticamente durante los siguientes cincuenta años. En este sentido, Churchill tendió a maltratar en sus Memorias a dos figuras de capital importancia para comprender la guerra en el desierto líbico-egipcio, el principal teatro de operaciones británico entre 1940 y 1942: lord Archibald Wavell y sir Claude Auchinleck. Ambos generales debieron sufrir las incontinencias e interferencias del primer ministro británico, quién se cocía en su ansia por arrancar una victoria rotunda e incontestable contra el ejército germanoitaliano en África, cosa que no dejaban de ser una quimera a tenor de la inferioridad británica en tácticas y armamento antes mencionadas y bien sintetizada por David French en Raising Churchill’s Army (Oxford: Oxford University Press, 2001 2ª ed.).

Auchinleck & Wavell

Sir Claude Auchinleck (izquierda) y lord Archibald Wavell (derecha). Ambos acarrearon la inmensa responsabilidad del Middle East Command que, a parte de la Western Desert Force (el posterior Octavo Ejército), también abarcacaba zonas ya entonces de alta conflictividad sociopolítica como Palestina e Irak. Wavell mandó el MEC entre 1940 y 1941, ocurriendo bajo su dirección episodios sonados la operación COMPASS, la desastrosa campaña de Grecia y la pérdida de Creta. Auchinleck le sucedió en el MEC  y los episodios más importantes fueron la operación CRUSADER, la batalla de Gazala y la capitulación de Tobruk. Tras lograr detener al PzArmee Afrika en El Alamein, ser destituido por Churchill en agosto de 1942 por sir Harold Alexander en el MEC. Como señala el autor, Alexander es otro de esos personajes totalmente oscurecidos por la historiografía, principalmente al no haber escrito memorias. (Fuente: IWM E5448.)

Finalmente y rellenar los vacíos en el relato, dedica un capítulo completo a la proeza organizativa y logística dirigida por William Slim con el Decimocuarto Ejército contra los japoneses en Birmania, primero derrotando su ofensiva contra Kohima e Imphal en 1944 para luego hacerles retroceder primero más allá del Chindwin y luego del Irrawaddy para, finalmente, reconquistar Rangún en mayo de 1945 tras un casi prodigioso avance de cientos de kilómetros en unas pocas semanas.

Slim 01

William Slim condecorando a un oficial ondio en 1944. La hazaña organizativa y logística del Decimocuarto Ejército en Birmania merece un espacio muy superior al que frecuentemente se le ha dado. (Fuente: NAM 1981-11-72-50.)

Desgraciadamente esta larga, costosa pero también exitosa campaña apenas se le ha dedicado atención por parte de la historiografía occidental en el marco fijado por Churchill en sus memorias, donde apenas dedica unas pocas páginas a las sucesivas batallas libradas en Birmania entre 1942 y 1945 pues éste fue un teatro de operaciones secundario a las grandes operaciones anfibias estadounidenses en el Pacífico central y meridional. En todo caso, de este personaje hablaremos más en el futuro.

Algún lector se preguntará en este punto: ¿Y Montgomery? ¿No aparece en el libro de Callahan? ¡Si hasta aparece en la portada! Obviamente, sí. Montgomery tiene dedicada buena parte del libro a su carácter y dirección de las operaciones, primero en el Octavo Ejército y luego en el 21º Grupo de Ejércitos en Europa noroccidental entre 1944 y 1945. Ahora bien, de tan singular personaje hablaremos en próximas reseñas y seguramente resultaría injusto dedicarle un breve espacio en esta reseña de este libro del profesor Callahan. Obra que, por otra parte, resulta una inteligente revisión de una parte del conocimiento convencional sobre la Segunda Guerra Mundial.

 

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6 comentarios en “Churchill and his Generals. Por Raymond Callahan (Reseña)

  1. Pingback: Raising Churchill’s Army: The British Army and the War against Germany 1919-1945. Por David French (Reseña) | Mi Diario de libros

  2. Pingback: Memorias. Por Bernard Montgomery (Reseña) | Mi Diario de libros

  3. Pingback: In Command of History. Por David Reynolds (Reseña) | Mi Diario de libros

  4. Pingback: Combat and Morale in the North African Campaign: The Eight Army and the Path to El Alamein. Por Jonathan Fennell (Reseña) | Mi Diario de libros

  5. Pingback: Caen Controversy: The Battle for Sword Beach 1944. Por Andrew Stewart (Reseña) | Mi Diario de libros

  6. Pingback: Memorias: Defeat into Victory. Por William Slim (Reseña) | Mi Diario de libros

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