Memorias. Por Bernard Montgomery (Reseña)

The Memoirs of Field-Marshal the Viscount Montgomery of Alamein, K.G. Por Bernard Law Montgomery, Londres: Collins (1958). Pp. 574.

Monty E 18980

Fotografía icónica de Bernard Law Montgomery (1887-1976) en El Alamein, 1942. (Fuente: IWM E 18980.)

Retornamos con una nueva reseña que en esta ocasión dedicamos a las Memorias de tan insigne personaje que, entonces y ahora, suele despertar pasiones a su favor como feroces críticas. La presente obra la publicó tras su jubilación y dedicada justificar su rol y decisiones como comandante en campaña durante la Segunda Guerra  Mundial, especialmente para rebatir las críticas recibidas desde la prensa anglosajona y sintetizadas en The Struggle for Europe del australiano Chester Wilmot y publicada en 1952 o la obra de Harry Butcher, My Three Years with Eisenhower, publicada en verano de 1945. No nos detendremos a hacer una biografía crítica de Montgomery si no que preferiremos detenernos en algunas cuestiones que servirán para comprender mejor la obra.

Monty B 5364

Fotografía en el cuartel general de Montgomery en Normandía, 12 de junio de 1942, acompañado por Winston Churchill (izquierda) y el mariscal sir Alan Brooke (derecha), jefe del Estado Mayor británico. Este último fue quién propuso a Montgomery, a quién conocía al coincidir como instructores en Staff Colleges antes de la guerra, para sustituir a Auchinleck en el mando del Octavo Ejército en Egipto en agosto de 1942. (Fuente: IWM B 5364.)

Frecuentemente a Montgomery se le ha criticado por su preferencia a no asumir riesgos al no aprovechar las oportunidades para asestar golpes decisivos contra el enemigo, prefiriendo en cambio un modelo que parecería recordar más a la batalla metódica librada por los aliados en 1918. Esta caracterización no deja de resultar injusta y, su vez, no se ajusta totalmente a la realidad. Es injusta porque no tiene en cuenta las deficiencias estructurales del Ejército británico, tanto por su inferioridad en determinados tipos de armamento como de instrucción y organización de las tropas como bien ha expuesto David French en su Raising Churchill’s Army (2001). Por otro lado, desde 1942 se empezó a hacer notar una creciente carestía de reemplazos que conllevaría, especialmente desde 1943, a disolver numerosas divisiones británicas con el fin de consolidar las formaciones de primera línea más castigadas por el desgaste operacional y las bajas en combate.

Es desde esta perspectiva que puede comprenderse mejor porque Montgomery y el alto mando británico se mostraba muy prudente antes de asumir riesgos que resultasen en numerosas bajas, en agudo contraste a sus contrapartes del US Army o de la Wehrmacht, unos por falta de competencia y otros por su particular forma de hacer la guerra. En las mismas Memorias Montgomery le dedica numerosas páginas a la importancia que dio en todos los mandos que desempeñó, tanto antes de 1939 como en sus diversos mandos en Inglaterra entre 1940 y 1942 o al asumir el mando del Octavo Ejército en El Alamein en agosto de 1942. En este sentido, el historiador Raymond Callahan observa sobre la standard German military weakness, scanting logistics in favor of tactics and operations… It is curious that despite this continuing conceptual weakness, which undercut much tactical and operational brilliance, the German army has been deemed to have had a “genious for war” whereas Montgomer’s prudence about logistics is taken as proof of timorous generalship (Raymond Callahan, Churchill and his generals, p. 147. Lawrence, Ks: University Press of Kansas, 2007).

Monty NA 4078

Otro de los intereses de Montgomery, reflejada de forma recurrente en sus Memorias, es su preocupación por mantener alta la motivación de sus tropas. Así resultaba muy frecuente que se dirigiese directamente a ellas como en esta ocasión en Malta poco antes del inicio de la operación HUSKY, el desembarco en Sicilia en julio de 1943. (Fuente: IWM: NA 4078.)

Por otro lado, no acaba de ajustarse a la realidad el tópico que se refiere a su práctica de no asumir riesgos. Baste recordar si no el caso de Mareth (Túnez) en marzo de 1943, donde tras rechazar el ataque concentrado de las 10. y 21. PzDiv, los neozelandeses encabezaron una maniobra de flanqueo por el sur de las posiciones alemanas y a través de terreno teóricamente impracticable pero que sorprendió totalmente a los defensores germanoitalianos y los puso en fuga. O su cuestión más polémica: la misma operación MARKET GARDEN que resultó en un sonoro fracaso que costó la vida de miles de paracaidistas británicos en Arnhem en septiembre de 1944. En este sentido, el trato que da en sus Memorias (pp. 294-298) resulta interesante, pues contrasta con la profusión y extensión de sus reflexiones respecto a Normandía o la famosa disputa que mantuvo con Eisenhower, sosteniendo que la forma más rápida de derrotar al Tercer Reich en verano de 1944 era priorizar el avance en un frente estecho del 21º Grupo de Ejércitos británico contra el Ruhr contra el plan original de un avance en frente amplio hacia las fronteras del Reich. Eso sí, aunque la cobertura es relativamente breve y escueto, el análisis de los motivos del fracaso no dejan de ser honestos al reconocer que se debió tanto a la deficiente planificación del plan de desembarco de la 1st Abn Div en Arnhem como la subestimación del potencial de la Wehrmacht que, lejos de encontrarse en fase de disolución, aún era capaz de defenderse y asestar durísimos contragolpes como demostraría también pocos meses más tarde en las Ardenas.

En definitiva, la obra no deja de ser un testimonio por parte de un protagonista de primer orden de la Segunda Guerra Mundial y que, no sin razón, reivindicaba poder disfrutar del papel positivo que había tenido en la victoria final aún sin dejar de mostrarse en alguna ocasión deshonesto, como al omitir totalmente el rol de sir Claude Auchinleck en la derrota del PzArmee Afrika en la primera batalla de El Alamein librada en julio de 1942. Al fin y al cabo, su prestigio se basó inicialmente en la victoria que obtuvo meses más tarde y eso es algo que su ego no le permitió compartir.

Monty B 5330

Montgomery era dado a mostrarse fanfarrón ante los periodistas, despertando frecuentemente el odio entre subordinados y, especialmente, sus compañeros estadounidenses. Foto en una rueda de prensa concedida en su cuartel general en Normandía el 11 de junio de 1944. (Fuente: IWM B 5330.)

 

 

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7 comentarios en “Memorias. Por Bernard Montgomery (Reseña)

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