In Command of History. Por David Reynolds (Reseña)

In Command of History: Churchill Fighting and Writing the Second World War. Por David Reynolds, Londres: Allen Lane (2004). Ensayo sobre fuentes de archivo. Notas al final del libro. Pp. xxvi, 646.

Esta obra de David Reynolds es un ejemplo de como la investigación histórica puede generar nuevo conocimiento, permitienddo superar relatos que responden a intereses concretos y claramente identificables. De esta manera, el autor combina una síntesis de la investigación histórica existente sobre las decisiones y rol jugado por Winston S. Churchill (1874-1965) como primer ministro entre 1940 y 1945 acompañada, a su vez, de investigación original que le permite identificar qué intereses motivaron a Churchill para elaborar los cinco volúmenes de sus memorias sobre su experiencia durante la Segunda Guerra Mundial.

La primera motivación fue el dinero. Churchill estaba acostumbrado a mantener un nivel de vida bastante elevado y, tras abandonar la residencia del Primer Ministro del número 10 de Downing Street al perder las elecciones del 5 de julio de 1945, quedó en una situación de relativa precariedad al depender solamente de su salario como parlamentario. Es por ello que, cuando recibió nuevas ofertas de editoriales para escribir sus memorias, esta vez sí aceptó entrar en negociaciones que, a los pocos meses, redundaron en suculentos adelantos. Con esto no se quiere sugerir que Churchill fuese mezquino si no que sólo retomó su modo de ganarse la vida durante las décadas 1920 y 1930, cuando publicó sus Memorias sobre la Primera Guerra Mundial, The World Crisis; así como varios volúmenes sobre su antepasado, el duque Marlborough, además de numerosos artículos de prensa.

Por otro lado, del mismo modo que le sucedió durante la década de 1920, en 1945 tuvo que hacer frente a numerosas críticas provenientes tanto de la misma Gran Bretaña como desde la prensa estadounidense del mismo modo que las sufrió también su mariscal favorito, Montgomery. De esta manera las Memorias tuvieron, desde el primer momento, el objetivo de presentarse como la versión más fiable de los hechos a fin de acallar sus críticos que, entre otras cosas, le acusaban – acertadamente – de haberse opuesto a OVERLORD, el desembarco en Normandía, en beneficio de su obsesión con una desembarco en los Balcanes y priorizar del teatro de operaciones del Mediterráneo. Churchill, quién no era precisamente un primerizo en este tipo de proyectos, rápidamente se dotó de un equipo de colaboradores dedicados a documentar el relato del autor. De esta manera, Churchill aprovechó su acceso a numerosos altos funcionarios que habían sido sus subordinados entre 1940 y 1945 y acceso casi ilimitado a documentos de archivo. La única restricción fue básicamente la misma que estuvo vigente hasta 1974 (ver KAHN, 2010): no comprometer la fuente de información ULTRA, es decir, la descodificación de los códigos ENIGMA usados por la Luftwaffe. Así, sorteando estas pocas restricciones sus memorias obtuvo el halo de historicidad preciso para moldear exitosamente el relato general sobre la Segunda Guerra Mundial.

Churchill H 166637

Una de las conclusiones a las que han llegado los investigadores sobre Churchill en la Segunda Guerra Mundial ha sido su escasa comprensión de los conceptos de la guerra moderna. De este modo, Churchill siempre subestimó las necesidades logísticas que requería sostener grandes formaciones de tropas en campaña, cosa que le llevó a chocar frecuentemente y de forma virulenta contra ciertos altos mandos británicos, como Wavell o Auchinleck, que no gozaban de su absoluta confianza como sí la tenía Montgomery. En la foto, Churchill en el asiento de piloto de un hidroavión sobre las Bahamas en enero de 1942. (Fuente: IWM H 16637.)

Churchill H 41489

Churchill celebrando la capitulación alemana el 8 de mayo de 1945 (VE-Day). Churchill creería que el consiguiente prestigio le permitiría su reelección en los comicios de julio de 1945 pero se equivocó. (Fuente: IWM H 41849.)

Finalmente, un tercer interés personal motivaba a Churchill: la revancha. La derrota electoral contra los laboristas de Clement Atlee se convirtió en una dolorosa espina clavada en su orgullo y no cejaría en retornar a la residencia de Primer Ministro, cosa que no logró hasta 1951. Cosa más que remarcable e indicativa de su fuerza de voluntad si se tiene en cuenta que, para aquel entonces, ya tenía 77 años de edad. De este modo, el interés también en las Memorias fue, por un lado, presentarse como el deux ex machina de la victoria final aliada en 1945. Y, por otro lado, presentarse como el máximo opositor de la política del Appeasement o apaciguamiento practicado por el Gobierno británico en relación a la agresiva política exterior alemana, italiana y japonesa antes de 1939. Obviamente, eso no dejaba lugar para compartir ningún protagonismo con otras figuras claves, como Anthony Eden; y eso por no hablar de su práctica omisión en su relato de las campañas del frente oriental que, entre 1941 y 1945, absorbieron hasta el 80% del esfuerzo bélico alemán. Ni tampoco para admitir que siendo Secretario de Guerra en 1919 y luego Canciller del Exchequer (1925-1929) impulsó sin reservas políticas presupuestarias de austeridad, el llamado “Ten Year Rule”, que en conjunción con otros factores entorpeció la modernización del Ejército británico y situándolo en posición de inferioridad contra la Wehrmacht en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial (FRENCH, 2001: 82-83).

Estas cuestiones y muchas otras suponen una revisión, tan completa como necesaria, de lo que frecuentemente se acepta sin crítica alguna sobre la Segunda Guerra Mundial. Y eso es debido a que los cinco volúmenes de The Second World War de Churchill fijaron el marco por donde se circunscribiría la historiografía occidental durante los siguientes treinta años.

Bibliografía referenciada:

FRENCH (2001). David French, Raising Churchill’s Army: The British Army and the War against Germany 1919-1945, Oxford: Oxford University Press (2001 2ª edición).

KAHN (2010). David Kahn, “How the Allies Suppressed the Second Greatest Secret of World War II”, The Journal of Military History, vol. 74 nº 4, pp. 1.229-1.241. Lexington, Va: Society For Military History (2010).

 

 

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2 comentarios en “In Command of History. Por David Reynolds (Reseña)

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