Combat and Morale in the North African Campaign: The Eight Army and the Path to El Alamein. Por Jonathan Fennell (Reseña)

– Combat and Morale in the North African Campaign: The Eight Army and the Path to El Alamein. Por Jonathan Fennell, Cambridge: Cambridge University Press, Cambridge Military Histories (2011). Bibliografía. Notas al pie de página. Pp. xx, 341.

Continuando ya lo que ya es una nueva serie de reseñas dedicadas especialmente al 8th Army y su desempeño en las campañas libradas en el desierto líbico-egipcio de 1941-1942, retornamos con esta reseña dedicada a este excelente trabajo del doctor Jonathan Fennell, actualmente investigador en el King’s College de Londres.

Y lo calificamos de excelente porque además de ser un completísimo trabajo de investigación que ha requerido en trabajar en archivos en lugares tan dispares de la Commonwealth como Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña también es capaz de integrarlas y analizarlas para obtener conclusiones ciertamente novedosas. El autor saca provecho de los informes que, desde 1942, elaboraban periódicamente los oficiales dedicados a evaluar la moral de combate de las tropas en el 8th Army, testimonios que frecuentemente sólo se conservaron en los archivos cada país de origen de cada una de las divisiones de la Commonwealth destacadas en Egipto. El autor ha estudiado los informes elaborados hasta el inicio de la operación LIGHTFOOT en octubre de 1942 y cubriendo así el período más crítico de la guerra en el desierto, es decir, tras la derrota del 8th Army en la batalla de Gazala y la capitulación en Tobruk de treinta mil tropas de la Commonwealth en junio de 1942.

Fennell E 12690

El célebre cruce de camino KNIGHTSBRIDGE, situado tras las líneas del 8th Army en Gazala en junio de 1942. Al fondo, un Mk II Matilda británico. (Fuente: IWM E 12690.)

Fennell IWM E 18484

Arcones vacíos de granadas de artillería de campaña de 25 libras en El Alamein, octubre de 1942. Este es un testimonio del uso masivo de apoyo artillero que hizo el 8th Army. (Fuente: IWM E 18484.)

Es de esta forma que el autor saca algunas conclusiones de gran interés. En primer lugar, plantea una variable interesante al constatar que la introducción del nuevo cañón en cantidades importantes del cañón anticarro de 6 libras no representó un cambio inmediato en la potencia de fuego de las tropas británicas en Gazala. A partir de los informes antes referidos, concluye que las tropas carecían de suficiente confianza en las armas que disponían no tanto por haber comprobado su eficacia real si no, más bien, porque disponer de ellas no había evitado un nuevo descalabro contra sus adversarios alemanes. Esto representa cuestionar, una vez más, las tesis usuales del determinismo tecnológico que interpretan que los cambios sociales o, en el caso del combate, se ven determinados por la supuesta superioridad tecnológica de un contendiente sobre otro. En cambio, Jonathan Fennell consta que el resultado siempre deviene de procesos con múltiples factores que tienen su peso como son la moral y confianza de las tropas en su capacidad para combatir o el uso del armamento; pues, como ya se ha hecho notar anteriormente, el valor real del cañón antitanque de 6 libras era que su uso permitía liberar las piezas de artillería de 25 libras para su uso masivo en misiones de apoyo artillero, como si se daría en El Alamein en octubre de 1942. En todo caso, es en este complejo de inferioridad donde se encontraría quizás el origen de la percepción historiográfica sobre la supuesta inferioridad del armanto británico en 1942.

Por otro lado, otra interesante y novedosa conclusión que presenta el autor es sobre la existencia real de una auténtica crisis de moral entre las tropas del 8th Army en verano de 1942. Para contextualizarla adecuadamente resulta necesario recordar que tras la costosa y difícil victoria británica en la operación CRUSADER durante noviembre y diciembre de 1941, el 8th Army padeció dos derrotas contra el PzArmee Afrika consecutivas: la primera en El Agheila en enero de 1942 y la segunda en Gazala y Tobruk en junio del mismo año. Eso, unido a las deficiencias que había arrastrado el Ejército británico desde 1939 en todo lo que se refería a la selección de personal y la instrucción de las tropas, ya identificadas por David French en su trabajo del año 2000, llevó a que se produjese también una crisis de confianza en el alto mando del 8th Army. Sólo la destitución de Neil Ritchie, un oficial competente pero no cualificado para un mando de estas características, y la decisión de sir Claude Auchinleck, responsable del Middle East Command y superior inmediato, de tomar él mismo el mando del 8th Army mostrando una determinación comparable a la demostrada siete meses antes durante la operación CRUSADER que, unida al estado de extrema debilidad de la punta de avance del PzArmee Afrika permitieron detener su avance en El Alamein.

Fennell IWM E 18971

Sherman británicos en acción en El Alamein, noviembre de 1942. (Fuente: IWM E 18971.)

Es en este incierto contexto que puede comprenderse la decisión de Churchill y Brooke, jefe del Estado Mayor británico, de renovar y reformar el mando del MEC y del 8th Army en agosto de 1942 , destituyendo a Auchinleck y reemplazándolo con sir Harold Alexander y Bernard Montgomery en ambos cargos, estando más que capacitados para llevar a cabo la necesaria consolidación del 8th Army. Si bien la decisión de Churchill y Brroke pudo estar justificada, la gestión posterior no pudo ser más desastrosa. La acertada elección de Montgomery no podía evitar que Auchinleck se sintiese especialmente agraviado pues ya previamente, en 1940-1941, ambos habían coincidido en Inglaterra, con Auchinleck como superior de Montgomery y generándose una relación más que tensa entre ambos. Y Montgomery no dejaría de aprovechar la oportunidad para ningunear a Auchinleck. A este agravio se añadiría además el maltrato que Churchill sometió en sus Memorias a Auchinleck, llevando incluso a que éste lo demandase y que ejerciese su réplica a través del The Desert Generals de Correlli Barnett publicada en 1960, moldeando así el relato histórico sobre las campañas de 1941-1942 hasta prácticamente la actualidad. Por fortuna, Jonathan Fennell ofrece un estudio que mejora el conocimiento histórico sobre esta cuestión y que contribuye en deshacer este mito historiográfico existente aún hoy.

 

 

 

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2 comentarios en “Combat and Morale in the North African Campaign: The Eight Army and the Path to El Alamein. Por Jonathan Fennell (Reseña)

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