The Blitzkrieg Legend: The 1940 Campaign in the West. Por Karl-Heinz Frieser (Reseña)

– The Blitzkrieg Legend: The 1940 Campaign in the West. Por Karl-Heinz Frieser, traducción y edición de John T. Greenwood, Annapolis, Md: Naval Institute Press (2005). Notas al final dellibro. Bibliografía. Pp. xxii, 511.

Tras una pausa, retornamos con una nueva reseña y en esta ocasión dedicada a una auténtica obra de referencia como es esta traducción al inglés del Blitzkrieg-Legende. Der Westfeldzug 1940 publicado originalmente el año 1995. Rápidamente fue adoptada como obra imprescindible para comprender la campaña de Occidente de mayo y junio de 1940, donde la coalición anglofrancesa sufrió una humillante derrota en los campos de batalla del norte de Francia y el Benelux, apareciendo reflejada en síntesis como  La guerra que había que ganar de W. Murray y A. Millett y The Wages of Destruction de A. Tooze u objeto de crítica en trabajos importantes como el reciente Command Culture de J. Muth. ¿Cuáles son los méritos de este libro para gozar de semejante popularidad entre tan diversos estudios al hablar sobre esta campaña?

En primer lugar, por ser el mejor estudio existente sobre la planificación alemana del llamado «Caso Amarillo» y de la opción de ejecutar la ofensiva principal a través de las Ardenas que luego pivotaría hacia la desembocadura del Somme en el Canal de la Mancha. Es decir, el llamado «Golpe de Hoz» ideado por Erich von Manstein en octubre de 1939, cuando entonces era aún jefe del estado mayor del Heeresgruppe “A” al mando de Gerd von Rundstedt. El presente estudio simplemente dejó obsoletos todos los trabajos anteriores sobre esta cuestión.

En segundo lugar, porque resulta una excelente reconstrucción de los que Clausewitz definió como «fricción», esos sucesos a pequeña escala que acaban determinando el resultado de las operaciones militares. Así, las vacilaciones del general Lafontaine, comandante de la 55ª División de Infantería en Sedán, resultaron decisivas para que se consolidase la cabeza de puente del XIX. Armee Korps, al mando de Heinz Guderian, durante el anochecer del 13 de mayo de 1940. Aunque tampoco debería exagerarse la importancia de dichas pequeñas decisiones o casualidades pues, como el entonces coronel e historiador Marc Bloch haría notar en su célebre obra póstuma, «el triunfo de los alemanes fue esencialmente una victoria intelectual» (La extraña derrota. Testimonio escrito en 1940, p. 57. Barcelona: Crítica, 2009 2ª ed.) que permitía sacar provecho de esas oportunidades pues, como también hace notar K.-H. Frieser, los mandos alemanes demostraron una muy superior iniciativa individual que sus adversarios en todos los niveles de la escala de mando, rasgo característico de la oficialidad alemana durante la Segunda Guerra Mundial.

Para reconstruir las circunstancias de esas extraordinarias jornadas, caracterizadas por la cambiante fluidez de los acontecimientos, el autor se beneficia de un abundante registro de testimonios primarios, como los diarios de guerra de las Divisiones implicadas, como tanto de memorias publicadas o inéditas que le permiten reconstruir las circunstancias del sharp end of combat. Su extenso trabajo de investigación en los archivos pertinentes le hizo, por otra parte, llegar a la conclusión más importante y que representó cuestionar los fundamentos de uno de los mitos de la Segunda Guerra Mundial: la Blitzkrieg alemana como un modelo teórico prexistente preparado y ejecutado por la Wehrmacht. Según explica aún hoy la sabiduría convencional, los alemanes habían preparado sus Fuerzas Armadas para tomarse la revancha del armisticio de noviembre de 1918, preparándose para ejecutar campañas fulminantes que permitiesen obtener victorias estratégicas en sólo unas pocas semanas. En la realidad, los alemanes trataron de preparar lo mejor posible a la Wehrmacht para sostener una guerra larga con la coalición de potencias aliadas contra el Tercer Reich y, en la mayoría de casos, sus éxitos fulminante tuvieron lugar contra países a medio movilizar como Polonia en septiembre de 1939 o la Unión Soviética en junio de 1941, o bien muy inferiores militarmente como fue el caso de Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica y tantos otros. Otra cosa sería que, en su día, la propaganda nazi tratase de presentar al soldado alemán como el exponente de un nuevo modo de hacer la guerra cuyo artífice, en última instancia, sería por supuesto Adolf Hitler. Mito este último que, aún hoy en día, está ampliamente aceptado entre el público no especializado.

Si bien la obra disfruta de indudables méritos, cuenta también con algunos defectos que también deben señalarse. Por una parte, el autor insiste continuamente en identificar a Heinz Guderian como el artífice de las Panzertruppen, aportando como única evidencia las Memorias de este egocéntrico personaje. Si ya la evidencia es más que cuestionable, tampoco se correspondería con la realidad, como han revelado excelentes trabajos como el Storm of Steel. The Development of Armor Doctrine in Germany and the Soviet Union, 1919-1939 de Mary R. Habeck (Ithaca, NY- Londres: Cornell University Press, 2003). Por otra parte, también adolece del serio defecto de querer blanquear el relato de la campaña de Occidente de 1940, obviando los numerosos crímenes de guerra cometidos por el Heer y las Waffen SS durante el desarrollo de las operaciones en mayo de 1940 en Beuvry, Hinges, Aubigny-en-Artois, Vinkt y Meigen, por no hablar ya del asesinato de cientos de prisioneros de guerra senegaleses durante los meses de mayo y junio de 1940, pertenecientes todos ellos a los regimientos de Tirailleurs Coloniales del Ejército francés (ver Raffael Scheck, «”They Are Just Savages”: German Massacres of Black Soldiers from the French Army in 1940», The Journal of Modern History, vol. 77 nº 2 (2005), pp. 325-344).

Entierro de las víctimas belgas a manos de soldados de la 225. ID en Vinkt el 27-V-1940. (Fuente: Antirrevisionismo.)

En contra de esta última crítica podría aducirse que, al fin y al cabo, se trata de un análisis operacional de dicha campaña y que añadir en la narrativa del trabajo estos hechos podría desvirtuarla. A este argumento debería replicarse, en primer lugar, que en la actualidad está totalmente obsoleto al menos desde hacía años antes de la publicación de la primera edición de Blitzkrieg-Legende, como evidencia el Hitler’s Army: Soldiers, Nazis, and War in the Third Reich de Omer Bartov, publicado ya en 1992 aunque los primeros trabajos de este autor ya se remontaban a la década de 1980. Por otro lado, excelentes trabajos como los de David Stahel muestran que carece de todo fundamento creer que la inclusión del relato de los crímenes de la Wehrmacht puede desvirtuar el análisis de las campañas. Por otra parte, mientras el autor obvia los crímenes perpetrados por el Heer, en cambio llama la atención como toma siempre el debido cuidado para mencionar, a lo largo del libro, si un oficial determinado formó parte de la conspiración para asesinar a Hitler que culminó en el atentado contra su cuartel general en Rastenburg el 20 de julio de 1944, cuestión que desde luego nada puede tener que ver con el análisis de la dirección de las operaciones en Francia del año 1940. Pero como ya se ha dicho al inicio de esta recensión The Blitzkrieg Legend, recientemente traducido al castellano por Ediciones Platea, es totalmente recomendable para cualquier lector interesado en profundizar en la campaña de Occidente de 1940 y la naturaleza misma de la Wehrmacht.

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3 comentarios en “The Blitzkrieg Legend: The 1940 Campaign in the West. Por Karl-Heinz Frieser (Reseña)

  1. Este libro está en mi lista de futuros por los motivos que mencionas. La comparación con 1914 siempre me ha llamado la atención porque las circunstancias eran diferentes. En 1939 los alemanes no tenían que preocuparse del frente ruso, y gozaban de más superioridad numérica. A medida que los franceses se fueron derrubando, empezaron los nervios entre muchos oficiales alemanes: en dos semanas estaban logrando lo que sus padres no consiguieron en 4 años.

    Es curioso, pero es probable que el ejército alemán de 1914 fuese superior. La Wehrmacht de 1940 tenía menos oficiales y el entrenamiento no era tan alto por las restricciones de Versailles.

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